Hola a todos quienes están visitando mi Blog en este momento.
Amaneció nublado hoy, con amenaza de lluvia y bastante viento. La
temperatura está baja, pero para mi gusto está bien, me siento cómoda.
Y esta comodidad que siento tiene que ver también con el hecho de trabajar en mi hogar, pues mi actividad, en todo lo relacionado con la Asistencia Virtual, la realizo aquí, en mi computadora, por lo tanto no tengo que salir afuera, no tengo que caminar cuadras para llegar a mi trabajo; no tengo que subir ni bajar de transporte público; no tengo presión de marcar una tarjeta; no tengo que pasar frío mientras voy para mi trabajo, etc., etc., etc.
Cuando se lee esto, a simple vista, parece fácil incluso parece lo ideal, pero trabajar en casa realmente es todo un desafío, sobre todo siendo mujer.
Ser mujer implica muchas cosas dentro de un hogar, como ama de casa, esposa, mamá, organizadora de todo lo que acontece a diario dentro de una casa. Y si a esto se le agrega el trabajo como medio para ganarse la vida (porque todo lo demás también es trabajo), es toda una odisea.
Trabajar en el hogar puede parecer sencillo, y lo es en tanto y en cuanto quien se enfrenta a esto sea lo suficientemente organizada y establezca pautas para poder cumplir con los compromisos, para que las horas que se le dedican al trabajo rentado, sean fructíferas.
Por eso es tan recomendable poner un horario de trabajo y durante esas horas (sean dos, tres o cuatro) solo dedicarse a cumplir con los clientes que confiaron en nuestros servicios.
Si fuera posible, habría que tener un espacio (oficina) donde no hayan interrupciones por parte de los demás integrantes del hogar.
Si somos amas de casa, no podemos mezclar los quehaceres del hogar, como poner la ropa en el lavarropas, limpiar, planchar, cocinar, por ejemplo, mientras estamos trabajando como Asistentes Virtuales. Es imposible lograr un buen resultado de esa manera.
Si tenemos hijos en edad escolar, lo ideal es trabajar durante las horas que nuestros hijos están en la escuela, porque es un horario tranquilo y no hay demanda por parte de ellos que interrumpan la actividad laboral. Además porque ellos necesitan de toda nuestra atención cuando vuelven de la escuela.
Además, es necesario que a la hora de sentarnos a trabajar, nos hayamos arreglado un poco, un toque de maquillaje (liviano), una ropa adecuada (no la de entre casa) ayudan a sentirnos mucho mejor y darle tanta importancia a nuestra actividad como si la estuviéramos desarrollando en una oficina fuera de nuestro hogar.
Debemos procurar que nuestro espacio de trabajo sea solo nuestro espacio. Nuestro escritorio, con nuestra computadora, nuestra papelería y todo lo que implique nuestro trabajo. Evitar en la medida de lo posible que nuestros hijos o cualquier integrante del hogar, utilicen nuestro espacio o nuestras herramientas, ya que debemos mantener orden y cuidado en esos detalles.
Y creo que una de las cosas más importantes en esta tarea, es la constancia. Como expresé en otro artículo, no es fácil captar clientes, el camino se anda lentamente. No ganamos mucho dinero de un día para el otro, no es mágica la transformación, no se llenan nuestras bandejas de entrada de correos electrónicos pidiendo presupuestos y sobre todo concretando pedidos de servicios. Pero no debemos desanimarnos, porque el tiempo de siembra es un poco extenso (dos... tal vez tres años), pero poco a poco se van viendo los frutos, y realmente es muy satisfactorio.
Teresa Aburto Uribe
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